RAFAEL SEQUERA
Operario de Servicios Múltiples
NOTICIA DE JUAN IGNACIO MÁRQUEZ01/09/2010
Rafael Sequera nació hace 60 años, está casado y tiene dos hijos. En su día a día, trabaja como él dice 'donde sale', aunque buena parte de su vida la ha dedicado a la construcción y hoy se siente un 'operario de la rama general'. Ahora, con la crisis, está parado. «La cosa está ... (sonríe), ya se sabe... vamos tirando».
Sin embargo, su otra cara, es especialmente conocida para todo el pueblo y parece resplandecer de forma especial, cada año, entorno al 8 de septiembre. No es casualidad, desde el año 1966 es Danzaor de la Virgen de la Salud. Una afición que como reconoce «Viene de familia. Lo fue mi padre, bailaron mis tíos, mis primos y hasta mi abuelo. Salí por primera vez cuando tenía 16 años y aunque a primera hora, confiesa, me daba vergüenza, por aquella época salir vestido con una falda ¡uh! daba vergüenza, sin embargo, no he faltado ningún año. En este si Dios quiere serán 44 consecutivos», (afirma con orgullo).
Hoy, no hay más que hablar con él para percibir que, con el tiempo, la danza se ha convertido en un profundo sentimiento para Rafael: «Para mi la danza es mucho. Cuando siento a la Virgen de la Salud delante no puedo contener la emoción. Sobre todo en la procesión donde se vive una alegría muy especial que parece darte fuerzas para seguir, a pesar de haber estado todo el día bailando. Es cierto, llevarla delante me provoca una enorme emoción. Le va uno diciendo tantas cosas en ese momento... (afloran unas lágrimas en su rostro). Para mi es lo más grande, me gusta mucho».
Tradición familiar
Junto a él juega un importante papel en la fiesta Fernanda, su mujer, que le ayuda a vestirse, planchar y que luzca impecable con un traje que va todo cosido; pero, además, Rafael siente con orgullo el hecho de haber sabido transmitir esta tradición familiar a sus dos hijos, que bailan con él en el grupo titular de Danzaores desde hace años. «Empezaron también muy pequeños en los grupos infantiles. Para mi es muy importante que les guste bailar y será un orgullo que continúen cuando yo falte». Un momento que Rafael no contempla porque como manifiesta bailará «hasta que el cuerpo aguante»